Domingo Santamaría acepta los dichos de sus enemigos, entre ellos Carlos Walker Martinez , férreo defensor de la contitución y de la practica electoral real, sin adulteraciones e intervenciones por parte del gobierno. Esta aceptacion queda plasmada en la carta enviada a Pedro Pablo Figueroa el 8 de septiembre de 1885, con motivo de la redacción de una biografía de Santamaría y además en un discurso en el congreso, en donde acepta que su triunfo electoral fue mediante una intervención.